Margarita Garcia

Foto: France 24.

Mientras Estados Unidos y Europa van en declive, Asia emerge: ¿cuál debe ser la estrategia de Colombia en el nuevo orden que se avecina?

por | Mar 25, 2025

Por Héctor Galeano David

Multilateralismo y pragmatismo en la política exterior colombiana: ejes centrales ante un orden global en transformación.

El retorno de Trump a la Casa Blanca ha impulsado un nuevo orden global que se venía configurando desde comienzos de siglo. Un cambio que se ha visto reflejado en el derrumbe paulatino del poder estadounidense y la crisis sociopolítica en Europa. 

La clarísima intención de Washington por romper el orden internacional de la segunda postguerra se proyecta como una trilogía de poderes entre los EE. UU., Rusia y China, en la cual cada uno tendrá una esfera de poder y alianzas. Una ruptura que quebrará todo el andamiaje institucional creado en Bretton Woods, que terminó sentando las bases del orden económico, comercial y financiero desde mediados del siglo pasado. 

En ese contexto, Europa y los EE. UU. serían los principales perdedores. Las organizaciones y regímenes creados por Occidente han estado al servicio de los intereses del norte global. Por otra parte, los ganadores indiscutibles serán Rusia y China, como consecuencia del desmoronamiento de la OTAN, la Unión Europea y la destrucción de las sociedades comerciales establecidas por la Casa Blanca a lo largo de décadas. Los TLCs, así como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, se erigen como instrumentos de presión política que Washington ha sabido utilizar a su favor. 

Mientras Trump arremete contra toda la institucionalidad internacional, cazando peleas con sus socios tradicionales, el mundo es testigo de los avances tecnológicos, económicos y comerciales de las economías del sudeste asiático. Un desarrollo basado en la inversión interna y el aumento de capital humano, lo que le permitió a los tigres asiáticos y las nuevas economías industrializadas (NEIs), explorar nuevas sociedades a nivel global y marcar el rumbo de interesantes procesos de cooperación e integración. 

Igualmente, el desarrollo de China, la ha posicionado como la segunda economía del planeta y uno de los líderes tecnológicos más competitivos. Sin abandonar el fuerte contenido estatal, fue abriéndose a la inversión privada. Contra todo pronóstico y teoría económica, China es hoy un “socialismo de mercado” que avasalla los mercados globales y hace presencia en todos los rincones del mundo, desplazando a los EE. UU. y Europa como principal socio comercial de muchos países. 

Mientras la Unión Europea se desmorona como consecuencia del ascenso de las extremas derechas y EE. UU. se perfila como un peligro para la estabilidad del planeta, desde Pekín hay total claridad que la “Teoría de la Emergencia Pacífica”, más conocida como “poder blando”, promulgada por Hu Jintao, los consolida como cooperantes y socios apetecibles a nivel global. 

No es casual que Asia esté fortaleciendo sus procesos de integración. La Asean+6, su sucesora la Asociación Económica Integral Regional (Rcep) y el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp) se posicionan como un conjunto de acuerdos cimentados en el principio de libertad comercial que marcan la pauta de la economía global. 

De todos, los EE. UU. y Europa se han excluido. Igualmente, se fortalecen organizaciones como los Brics y la Organización de Cooperación de Shanghái, que, además de crecer en miembros, no dudan en dejar claro que están dispuestos a contraponerse al orden Occidental comercial. Un ejemplo de ello son las transacciones en su propia moneda que China, Rusia e India, están llevando a cabo con éxito. 

En conclusión, estamos ante un incontenible giro del orden global Occidental como lo conocemos desde mediados del siglo pasado. Un orden que, paradójicamente, está siendo destruido desde las entrañas de quienes lo parieron y fortalecieron. 

Colombia debe diversificar sus mercados internacionales. América Latina, África, Medio Oriente y especialmente Asia Pacífico, deben constituirse en objetivos para nuestros exportadores. Llegó el momento de cortar el “cordón umbilical” que nos ha llevado a mantener una histórica y sistemática balanza comercial deficitaria con los EE. UU. 

¿Y Colombia?

La única respuesta ante un escenario tan complejo y confuso, son el multilateralismo y el pragmatismo en el ejercicio de la política exterior. Trump encarna fielmente la famosa expresión: “Los EE. UU. no tienen amigos o enemigos, solo intereses”, con el agravante de que el rumbo internacional del país está hoy claramente signado por un grupillo de mega millonarios dispuestos a violar cualquier norma para lograr sus objetivos. 

A pesar de que Colombia ha sido fiel escudero de los intereses estadounidenses en el continente, la posición que Washington está asumiendo frente a sus aliados tradicionales debe prender las alarmas en el país. Ningún Estado o nación en el planeta está exento de una decisión de Trump contraria a los pactos y acuerdos firmados por sus antecesores. 

Colombia debe diversificar sus mercados internacionales. América Latina, África, Medio Oriente y especialmente Asia Pacífico, deben constituirse en objetivos para nuestros exportadores. Llegó el momento de cortar el “cordón umbilical” que nos ha llevado a mantener una histórica y sistemática balanza comercial deficitaria con los EE. UU. 

Los Brics y la Ruta de la Seda se presentan como interesantes alternativas. Ya el gobierno manifestó su interés por hacer parte del proyecto, motivado en gran medida por el incremento de las exportaciones hacía el gigante asiático. 

En el plano político, por primera vez en la historia, Colombia controvierte las posturas de la Casa Blanca en temas sensibles como el genocidio palestino, el desarrollo sostenible y la lucha global contra las drogas. El mundo resalta el liderazgo colombiano en esos temas, lo que le otorga un reconocimiento en los diversos escenarios internacionales. La subordinación hacía Washington no debe seguir siendo una opción. 

Llegó el momento de aprender de la escuela estadounidense: no más “amigos o enemigos” en el plano internacional. Deben primar el pragmatismo y los intereses nacionales. La única manera de lograrlo es mediante el multilateralismo. 

Héctor Galeano David

Magister en Resolución de Conflictos y Mediación – Phd (c ) en Ciencias Sociales. Académico con más de 20 años de experiencia. Especialista en América Latina y política exterior colombiana. Analista y columnista para diversos medios nacionales e internacionales

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