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El triunfo de Caimanes se dio en momentos en que las posibilidades de la presencia de la selección Colombia de fútbol en el Mundial de Catar parecen desvanecerse.

Contra todo pronóstico la novena barranquillera se consagró como flamante campeona de la Serie del Caribe derrotando a potencias beisboleras de la región. Contexto diálogo con el manager de Caimanes y periodistas deportivos. ¿Qué se viene para el béisbol colombiano?

Crónica de una final

Jueves 3 de febrero de 2022, Estadio Quisqueya Juan Marichal, Santo Domingo. Todo era un mar –un tsunami, mejor– de nervios. Corría la parte baja de la novena entrada de la gran final de la Serie del Caribe y al bate estaba el dominicano Jordany Valdespín queriendo conectar un jonrón que le diera vida a los Gigantes del Cibao. A esta altura del partido los dominicanos perdían 4 a 1 ante los Caimanes de Barranquilla.

A poco más de 18 metros de distancia, frente a él, se encontraba el lanzador Rodrigo Benoit, también dominicano, pero al servicio de la novena colombiana. La cuenta estaba en dos outs, dos bolas y un strike; en primera base el cubano Henry Urrutia amenazaba con robarse la segunda y en el banco de Caimanes varios jugadores ya posaban con banderas en sus hombros, prestos para la inminente celebración.

La mayoría de los 13 mil espectadores que colmaron las gradas del Quisqueya Juan Marichal, que daban anticipadamente al equipo local como campeones del torneo, se encontraban tan fríos y callados como una lápida; solo un milagro podía revertir el marcador.

Mientras tanto en Barranquilla, a casi mil kilómetros de distancia surcando el Mar Caribe, la historia era otra. El estadio de béisbol Édgar Rentería había abierto sus puertas para que los aficionados de la pelota caliente vieran la histórica final en las pantallas gigantes del escenario. El ambiente era de carnaval; cientos de personas festejaban ya, expectantes, el último out que les diera la gloria.

Rodrigo Benoit suspira. Mira fijamente al home, donde agachado se encuentra su catcher quien con los dedos le indica el lanzamiento. Estira con todas sus fuerzas su brazo derecho catapultando una pelota que va a 143 kilómetros por hora. Aunque Valdespín la impacta con furia, esta solo pica un par de veces en la parte central del campo y es atrapada fácilmente por el paracorto taiwanés Tsung – Chen Cheng, quien a su vez la lanza fácilmente a la segunda base en donde es recibida por Carlos Arroyo, que posa su pie en el cojín para hacer campeones a Caimanes de Barranquilla por primera vez en la historia de la Serie del Caribe.

Todo el roster de Caimanes se abalanza al diamante ante la proeza. En el Édgar Rentería los aficionados se funden entre gritos y abrazos; mientras, en Emisora Atlántico, la transmisión parece interrumpirse durante algunos segundos ante el silencio de los comentaristas. Las lágrimas de emoción los ha dejado atónitos.

La velada quedará en la historia como una de las más grandes hazañas del deporte colombiano. La novena barranquillera, considerada la cenicienta cuando llegó al torneo, derrotó con carácter y argumentos a rivales de Venezuela y República Dominicana, potencias del Caribe en el deporte de la pelota caliente.

Rodrigo Benoit suspira. Mira fijamente al home, donde agachado se encuentra su catcher quien con los dedos le indica el lanzamiento. Estira con todas sus fuerzas su brazo derecho catapultando una pelota que va a 143 kilómetros por hora.

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José Mosquera Crisson, de estirpe beisbolera, manager de los Caimanes de Barranquilla.

“Se va el caimán, se va el caimán… se va para Barranquilla”

El título de Caimanes trajo a la memoria de aficionados, dirigentes y periodistas los inicios de la novena ‘currambera’ que, desde su fundación a mediados de los años ochenta, empezó a cosechar títulos en un rentado nacional que trataba de tomar fuerza.

En aquel primer torneo, el de la temporada 1984-1985, Caimanes se quedaron con la victoria tras vencer a los Indios de Cartagena en seis juegos.

Nombres como Farid Char, Simón Char, Edinson Rentería y la siguiente generación, con Jimmy y Roberto Char, han sido fundamentales para consolidar no solo a Caimanes, que ya cuenta con doce campeonatos locales, sino al béisbol colombiano, que busca captar la atención nacional y tener un nuevo aire con el impulso dado por el título de la Serie del Caribe.

Pero el campeonato conseguido en República Dominicana tiene a otro protagonista: el manager barranquillero José Mosquera Crissón. Para él la hazaña de Caimanes debe considerarse un hito que parte la historia del béisbol colombiano en dos.

Mosquera lleva el béisbol en su ADN, su abuelo fue campeón mundial en Cartagena con la selección Colombia en 1947 y su tío es cazatalentos de los Yankees de Nueva York. Aunque fue catcher en sus inicios, su pasión era enseñar y dirigir.

“Siempre que asisto a estos torneos me gusta que nos vean como cenicientas porque ese tipo de cosas nos dan mucha confianza a nosotros. Después de este torneo nos verán diferente. Es un antes y un después en la historia del béisbol colombiano”, afirma Mosquera.
Para el manager, ganar la Serie del Caribe en Santo Domingo a República Dominicana es un logro parecido al ‘maracanazo’ de Uruguay en el mundial de fútbol de 1950.

“Lograr estas victorias en nuestro país, que es de tradición futbolera, es algo muy especial. Para nosotros es importante porque en tan solo unos días hemos puesto a hablar a Colombia de béisbol y eso significa más apoyo, significa que más niños van a ver este deporte y no solo el fútbol. Se vienen proyectos, capacitaciones, torneos en los cuales Colombia seguirá mostrando lo que tiene”, reconoce el manager campeón.

La exposición mediática que ha significado el título de Caimanes es una oportunidad para que los dirigentes exploten al máximo el béisbol en el país, con la consecución de patrocinios a largo plazo y la expansión de la Liga Profesional.

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Un caimán diestro listo para el roletazo, la imagen del equipo barranquillero.

¿Qué viene ahora para el béisbol colombiano?

El título histórico de Caimanes hizo eco en cada rincón del país. Fueron recibidos como héroes en Barranquilla, su casa, en donde fueron paseados a bordo del carro de bomberos mientras la gente los aplaudía; también fueron invitados a la Casa de Nariño, en donde el Presidente de la República anunció apoyos para fortalecer el béisbol en el país.

¿Representa este título una oportunidad para que Colombia, un país de tradición futbolera en su vasta mayoría, pose su mirada en otros deportes como el béisbol y se fortalezcan sus procesos de formación?

Para el periodista deportivo Rafael Castillo, editor de Deportes del diario El Heraldo, la exposición mediática que ha significado el título de Caimanes es una oportunidad para que los dirigentes exploten al máximo el béisbol en el país, con la consecución de patrocinios a largo plazo y la expansión de la Liga Profesional.

“Se debe desarrollar un plan de formación y masificación del béisbol con la participación del Estado y la empresa privada. Colombia tiene una generación de beisbolistas que se ha venido destacando. Aparte del título de Caimanes, la selección Colombia fue campeona de los Juegos Panamericanos Junior y obtuvo el bronce en el Mundial Sub-23 de México”, afirma Castillo.

Asimismo, el editor deportivo destaca la importancia del título de la novena barranquillera al ser la Serie del Caribe un torneo de mucho nivel, tradición e importancia.

Por su parte, Manuel Ortega, periodista deportivo con amplia trayectoria en diarios locales y nacionales, ratifica que estamos ante una de las hazañas deportivas más grandes de la historia del deporte colombiano. “La serie del Caribe es un torneo de más de 60 años. Colombia, en su tercera participación como país invitado, le ganó dos veces a una potencia mundial como República Dominicana, el país de Latinoamérica y el Caribe que aporta más peloteros a las Grandes Ligas”, sostiene.

Para el periodista, al igual que en 1997 cuando el título de Édgar Rentería con los Marlins de la Florida llevó a muchos niños y jóvenes a practicar este deporte, el título de Caimanes será un impulso para el desarrollo y los procesos de formación en la región y el país.

“Yo veo un futuro muy promisorio y creo que de aquí a diez años podemos tener, tranquilamente, 20 peloteros en grandes ligas. El título nos puede proporcionar la posibilidad de ser miembro de la Confederación de Béisbol del Caribe y ser sede en un futuro no muy lejano”, afirma Ortega.

Eduardo Patiño M.

Periodista de las secciones Ciudad y País de Contexto.