ajonjoli-campesinos

Mapa de la República de la Nueva Granada.

Independencia y conformación de una nación, el caso colombiano.

Las luchas de los pueblos por su independencia son largos procesos en el tiempo. Pasan por la incubación del descontento social, la actividad de sus precursores que organizan las ideas y un discurso del querer ser, la formación de guerrillas y milicias rebeldes, los triunfos y derrotas parciales, la consolidación de los ejércitos y su financiamiento, hasta que el opresor es expulsado del territorio.

El 10 de octubre pasado se cumplieron doscientos años de la liberación de Cartagena, el último baluarte del imperio español de lo que entonces se llamaba República de Colombia y sería la fecha clave que puso fin al yugo español. El territorio liberado estaba integrado por la Capitanía de Venezuela, la Nueva Granada, la provincia de Guayaquil y Panamá que después se desgranarían en los entes modernos que conocemos.

Las reformas borbónicas cambiaron la estructura de la dominación colonial a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Se aumentaron los impuestos e hicieron más onerosos los estancos de tabaco, el aguardiente y otros bienes de consumo masivo en toda la América y dieron lugar a las revueltas de Túpac Amaru en el Perú y a la insurrección de los comuneros en la Nueva Granada en 1781. Se dio también un auge de la minería del oro que contagió varias regiones del virreinato interconectadas por el comercio y que sirvió para que las elites criollas se enriquecieran, ganaran autoconfianza y desafiaran al imperio que las oprimía.

Avanzada la larga lucha contra el imperio, las tropas del ejército libertador al mando del venezolano Mariano Montilla conquistaron la plaza fuerte de Cartagena, de manos del “pacificador” Pablo Morillo, quien se la había tomado seis años antes y había ejercido el terror. Morillo había logrado desde este punto la reconquista a sangre y fuego de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Según Gustavo Bell, “la salida de las tropas españolas de Cartagena significó así el éxito final de la campaña libertadora que se inició con la Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819”.

En el interior del país se celebra la Batalla de Boyacá como el hecho clave de la liberación del territorio en una confrontación que no fue tan importante ni definitiva pues se necesitaron dos años más para la expulsión de los españoles al mar. La otra celebración “patria” es la del 20 de julio de 1810, fecha del grito de independencia en la ciudad de Santa Fe que tenía entonces unos 21.000 habitantes, el 2.3 % de la población novogranadina y que fuera sofocada sin oposición cinco años más tarde. Es el centro del país celebrando sus efemérides, sin reconocer a las regiones y en este caso al Gran Caribe.

En el interior del país se celebra la Batalla de Boyacá como el hecho clave de la liberación del territorio en una confrontación que no fue tan importante ni definitiva pues se necesitaron dos años más para la expulsión de los españoles al mar.

Lo cierto es que en ese momento se estaba lejos de conformar la Nación como se comenzó a identificar a partir de 1863 cuando, ya con unas fronteras algo parecidas a las actuales, se proclamaron los Estados Unidos de Colombia, dotados en ese momento de una estructura federal. Tras varias guerras civiles, se vino a decantar la República de Colombia a principios del siglo XX como un estado unitario que organizó un ejército nacional en 1907, se dio un régimen mas o menos democrático después de las reformas de 1910, y creo instituciones monetarias y de control político modernas en 1923.

Como se ve, se trató de un largo proceso, a veces cruento, conflictivo, penoso, a veces exitoso o feliz, que fue construyendo Nación lentamente, con ires y venires, proceso que está lejos de haber terminado.

Salomón Kalmanovitz

Economista. Realizó estudios de filosofía y economía en la Universidad de New Hampshire, y de postgrado en el New School for Social Research de Nueva York. Analista económico y editor de la revista Tiempo & Economía.