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El esperado informe final de la Comisión de la Verdad reveló a la opinión pública detalles del conflicto armado en Colombia.

El trabajo de la Comisión ha resaltado las causas del conflicto y expuesto su dolorosa realidad, pues sin verdad la reconciliación no es posible.

¿Por qué veíamos las masacres por televisión, día tras día, como si fueran una telenovela barata?

—Francisco De Roux.

El pasado martes tuvo lugar la esperada presentación del informe de la Comisión de la Verdad y quienes asistimos al evento en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán de Bogotá nos encontramos con un ambiente de calma, expectativa y júbilo. Allí, haciendo fila para entrar al teatro, se tenía la sensación de estar asistiendo a la impostergable premier de alguna función con sus diversos actores: víctimas, excombatientes, miembros de la fuerza pública, líderes, representantes de comunidades, grupos étnicos, gremios y organizaciones sociales; personas que de alguna u otra manera se vieron afectadas por el conflicto armado, aguardaban para presenciar el estreno de una película necesaria para el país, la de la verdad y la no repetición de un conflicto que por generaciones ha estado presente en las vidas de los colombianos .

“La lista de las víctimas es interminable y el dolor acumulado es insoportable”, afirmó el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, mientras se escuchaban gritos de los representantes clamando por el reconocimiento de los suyos. El presidente electo, Gustavo Petro, quien asistió al evento de presentación del informe, dijo que “la verdad no puede usarse para crear un espacio para la venganza. En cambio se necesitaría la verdad para poner fin a los ciclos de violencia armada y abrir diálogos”.

El trabajo de la Comisión ha resaltado las causas del conflicto y expuesto su dolorosa realidad, pues sin verdad la reconciliación no es posible. Sin reconciliación, el riesgo de repetición sigue siendo real. En su informe, la Comisión de la Verdad instó al gobierno colombiano a poner fin a su enfoque militarizado de la política de drogas que durante décadas ha priorizado la prohibición sobre la regulación.

De igual forma, el documento mostró que la economía local de las drogas impulsó a los grupos armados y exacerbó la violencia. El papel de Estados Unidos, que inyectó millones de dólares al gobierno colombiano mediante el Plan Colombia desde el año 2.000 con el fin de librar una guerra contra el narcotráfico, los rebeldes armados, y los cultivos de hoja de coca, fue uno de los catalizadores del conflicto.

En su informe, la Comisión de la Verdad instó al gobierno colombiano a poner fin a su enfoque militarizado de la política de drogas que durante décadas ha priorizado la prohibición sobre la regulación.

En su informe, la Comisión también criticó la impunidad arraigada en Colombia y dijo que ha habido una ausencia de justicia en los casos relacionados con el Conflicto Armado. El documento menciona que la Fiscalía General de la Nación había informado que archivó los casos de 185.000 víctimas en 2018, una cifra representativa de casos sin resolver entre los 9 millones de víctimas registradas en las cifras oficiales. En este aspecto, el informe es enfático al argumentar que abordar la impunidad será crucial para poner fin a los ciclos de violencia, al tiempo que pidió la implementación total del Acuerdo de Paz de 2016 y la reanudación de las conversaciones con el ELN.

De igual manera, el documento reconoce la existencia de una violencia renovada en Colombia, con nuevos y viejos grupos armados compitiendo por rutas estratégicas de la droga, y examina también el efecto de la guerra en poblaciones vulnerables como las mujeres, la comunidad LGBTQ y los afrodescendientes.

El camino para el conocimiento sobre la verdad del conflicto colombiano no tiene marcha atrás y eso lo demuestra el impacto mediático y de redes sociales que ha tenido la presentación del informe. Las víctimas y los colombianos esperamos que las conclusiones de la Comisión de la Verdad, una vez se difundan por todo el país en los próximos meses, siembren en nuestro país la duradera semilla del fin de la violencia.

Cristina Said

Periodista, especialista en Desarrollo Organizacional y Procesos Humanos de la Universidad del Norte.