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El barrio El Prado en la primera mitad del siglo XX acogió a muchas familias de inmigrantes que habían tenido éxito en diferentes actividades comerciales.

Barranquilla, la ciudad de Colombia que en el siglo XX sí acogió a los judíos inmigrantes

por | Mar 24, 2022

Por Armando Martínez Garnica

Los Azout Papu, breve relato de una familia emprendedora que se asentó en el Caribe colombiano.

Desde la primera década del siglo XX comenzaron a hacerse vecinos de Bucaramanga algunos caballeros sirios, libaneses y palestinos, llegados con pasaporte del Imperio Otomano, que tuvieron fortuna en los negocios. Como eran cristianos maronitas fueron invitados a hacerse socios del Club del Comercio, y algunos de ellos aceptaron, como Julio J. Chalela, Antonio Chedraui, Habib Barbour, Salim Korgi y Miguel L. Saffi. Agradecida, esta colonia siria obsequió a la ciudad el quiosco de retretas del Parque del Centenario, así como los faroles y las bancas metálicas del Parque de Santander.

Con el mismo pasaporte turco, llegó una joven pareja de Estambul, Samuel Papu Brudo y Clara Menaché, con tres hijos. La mayor, Elvira, había nacido en Estambul, y la segunda, Lucy, en la estadía de unos años en Cuba. El tercero, León, nació en Barranquilla, donde finalmente se estableció esta familia. Por sus negocios de telas, este turco se estableció entre 1932 y 1940 en Bucaramanga, donde nació su última hija, Sarita, en 1933. Ocurrió que el 27 de junio de 1938, sus socios comerciales en esta ciudad, Ludwig Stünkel y Elías Botero, presentaron su candidatura a miembro de número del Club del Comercio, junto a su hermano Isaac Papu. Dos días después ocurrió algo inesperado: un grupo de 32 socios firmó una carta, dirigida a la junta directiva, solicitando no admitirlos, “por decoro y respeto para con la sociedad de Bucaramanga”, y por atreverse “a irrespetar y a desconocer la moral y finalidades de la entidad”. ¿Qué habían hecho? Nada, solo ser judíos, en un mundo en el que “los judíos son repudiados por sociedades bien constituidas”, como rezaba la carta de protesta.

Esta familia retornó a Barranquilla, donde Sarita llegó a la adolescencia. Allí fue dada en matrimonio a Alberto Azout Zafrani, hijo de un judío de Jerusalén, Jacobo Azout. Esta pareja trabajó muy duro en su pequeña tienda de abarrotes, Vivero, que terminó convirtiéndose en una gran cadena que se fusionó con la cadena Carulla.

La junta directiva examinó la protesta de estos socios el 4 de julio siguiente y ordenó responderles que, conforme al reglamento, solo podía rechazar solicitudes de personas “reconocidamente perniciosas”, lo cual no era el caso. Así que simplemente procedieran a emitir sus votos en la consulta sobre su admisión. Realizado el escrutinio de la votación secreta de los socios, los dos judíos solicitantes recibieron 32 votos negativos contra 12 afirmativos, obligando a la junta a devolverles las cuotas de ingreso consignadas y a comunicar la decisión a los dos socios que los habían apoyado. El 9 de noviembre siguiente estalló en el Reich alemán la “noche de los cristales rotos”, el inicio de la persecución contra los judíos.

Esta familia retornó a Barranquilla, donde Sarita llegó a la adolescencia. Allí fue dada en matrimonio a Alberto Azout Zafrani, hijo de un judío de Jerusalén, Jacobo Azout, que había llegado a esta ciudad hacia 1925. Esta pareja trabajó muy duro en su pequeña tienda de abarrotes, Vivero, que terminó convirtiéndose en una gran cadena que se fusionó con la cadena Carulla. Su hijo, Samuel Azout Papu, heredaría ese legado y se convertiría en un filántropo de su ciudad nativa. Y allí a nadie le importó que sus ancestros fueran judíos, porque su vocación de ciudad cosmopolita no lo permitía.

Armando Martínez Garnica

Bucaramanga, 1950. Historiador profesional con título posdoctoral en Historia. Es profesor emérito de la Universidad Industrial de Santander, donde trabajó 25 años. Ha publicado 32 libros y más de un centenar de artículos en revistas y obras colectivas, todos sobre diversos aspectos de la historia de la nación colombiana y de la sociedad regional santandereana. Dirige desde hace 15 años la Revista de Santander, y entre julio de 2016 y marzo de 2019 fue el director del Archivo General de la Nación.